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El deseo de las palabras by Miguel Cantos Díaz is licensed under a Creative Commons Reconocimiento-CompartirIgual 4.0 Internacional License.
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GESTIÓN CULTURAL PROVINCIAL

Para relanzar la política cultural de la CCE establecemos tres elementos: la participación ciudadana y popular, el consumo cultural y la creación de cultura.

SOBERANÍA CULTURAL

Políticas institucionales que consoliden la identidad, las tradiciones culturales en igualdad y diversidad impulsando la despatriarcalización de la cultura.

ECONOMÍA CULTURAL–CULTURA PRODUCTIVA

Crear políticas de co-gestión institucional entre artistas, creadores y GAD´s para consolidar bases de una economía cultural provincial sustentable.

LA HISTORIA COMO MOTOR DE TRANSFORMACIÓN CULTURAL

Impulsar proyectos de investigación y publicación sobre la recuperación de la memoria histórica y cultural a través de la sección de Historia de la CCE.

09 diciembre 2014

Noche bohemia

Noche bohemia
Que sacude la corteza terrestre,
Filtro torrencial de aceites nocturnos,
Tu voz se extiende en forma volátil
Sobre mi pecho
De arena y polvo.

En la fauna que deambula
Entre tus densos bosques tropicales
Como paralelismos nostálgicos
Que tus ojos atraen.

Y como lluvia de fuego,
Nuestros vértices primitivos
Comienza a arder,
Las llamas de mis dedos
Devastan tus montañas rosadas
Predispuestas en la búsqueda
Arqueológica de los restos incinerados

que tu cuerpo derrochó.

14 septiembre 2014

Junto a la brisa que la ría nos trae

Porque tus besos
Son la celeridad de la mañana
Que transcurre glorificada bajo las palmeras

Te veo escrita en la cima de mi pecho
Con ese calor costeño
Que te recorre la piel acaramelada

Envuelta en jugo de caña y manjar
Con la pureza de tus ojos de fuego
Emerjo desde la brisa de tus cabellos

Con ese aroma del café que te envuelve
Cuando te despierto
Mi piel submarina se desploma
sobre tus brasas llenas de lirios
Resplandeciendo en libertad como gaviotas triunfantes
Sobre los atardeceres.

Y caminamos por las noches
junto a la brisa que la ría nos trae
Que las calles nos acompañan
Y que mis manos junto a las tuyas te cobijan
Para tenerte sobre el acecho de mis párpados dorados

En la interminable sonoridad que tu boca trae.

31 marzo 2014

Rondando a J.J. y la memoria inacabable


La historia de este país, no puede ser contada sin la textualidad y la sonoridad de la literatura y el pasillo, es que este es nuestro patrimonio, nuestra memoria histórica; el sentir de lo que llamamos ecuatorianidad. Es que el pasillo para adquirir esa raigambre, fue construido desde la poesía y el dolor, desde el amor y la exclusión social; pero fue adquiriendo una connotación histórica abismal con la voz de quien fuera su mito y la leyenda, con la voz de quien luego de su muerte será incorporado dentro del imaginario literario. Julio Jaramillo Laurido, icono de nuestra cultura popular, su música marcó el sentir de los ecuatorianos, el sentir de las letras, de la literatura, el mito creo su reivindicación entre los autores de los 60, en medio de cuestionamiento político, del parricidio cultural, será incorporado como un mito en la tradición y la referencia popular de la literatura latinoamericana.

Rondando a J.J., del escritor Raúl Serrano Sánchez, (MCP, Ecuador, 2012) recoge la memoria literaria de la leyenda,  en los textos de ocho escritores, cada quien lo exterioriza en diversas circunstancias, ya sea desde el cuento, hasta la narrativa histórica, casi anecdótica, y de la presencia de la leyenda, o desde el futbol hasta la política. Entre estos autores quien lo apropia mas es el poeta Fernando Artieda, en Clave de Jota Jota,  la coloquialidad del lenguaje, la dureza, el desenfreno sin tapujos en la lengua que lo reclama como parte del sentimiento popular, del desgarramiento del pueblo y su ídolo.

“Los taxistas y las peroles
seres por los cuales uno puede enterarse
de casi todas las cosas de este mundo
seguían escuchando Radio Cristal
que había transmitido como un partido de fútbol
la muerte de Jota Jota
Con sus micrófonos instalados
directamente desde la clínica Dominguez
donde yace en el lecho del dolor
el único
el incomparable
el ahijado de car
el ídolo del pueblo
Julio Jaramillo.
La voz de Umovar
sinceramente conmovida,
pero rota por catorce horas seguidas
de darle y darle a la lengua en forma continuada
iba adquiriendo tonalidades deprimidas
y a ratos hasta dejaba botado el micrófono
para ir a tomarse una cerveza
o a comentar con otros locutores de la radio
las cosas del velorio”.
Raúl Pérez Torres en Rondando tu esquina, y Raúl Vallejo en El alma en los labios, no se detienen en lo habitual, generan una disipación, una carga de lamento y dolor, una nostalgia en el desgarramiento de ese Guayaquil melancólico, Vallejo redime la voz de
Medardo Ángel Silva, del subjetivismo de un Guayaquil en los albores del XX, de la crónica cuestionadora, de esa ausencia constante.

El texto que por obligadas razones dentro de mi militancia política, me causa más impresión, es la de Fernando Nieta Cadena y su Nocturno de celaje deslumbrante, esa narración de los instantes de su muerte, de su último recorrido por esta ciudad bohemia, confusa y acalorada, de esa reflexión desde el intelectualismo de izquierda de Sicoseo, de las evocaciones de jodedera de la radio y la televisión, y los recuerdos de ese mano a mano en el cine Central, y la interminable fila (…) para entrar al Coliseo Los pelados de la juventud comunista haciendo valla que no se arme el desamadre de los concurrentes al velorio. Adentro más de treinta mil almas abarrotan el coliseo al centro de la cancha de básket el féretro cubierto la mitad por el lábaro patrio narra un reportero de canal 2 la otra mitad con el enseña roja de la hoz y el martillo Pela las pepas huevas tibias el man no solo era simpatizante también cotizaba en el partido por eso la jota ce está presente  (…)   


El recuerdo de Jota Jota, desde el imaginario político de este país, se nos ha volcado desde la narrativa, desde el cuestionamiento político de su vida, aunque su presencia y su vida también han sido objetos de recuerdos al interior del partido. No desde esa lucha militante, sino más bien desde su cercanía, su colaboración desinteresada, y ese sentimiento mutuo por quienes luchan en favor de los más desposeídos.

29 marzo 2014

Instante preciso

He desembarcado en el trasfondo de la claridad;
En la ejecución semántica de la sencillez
En el vocabulario insólito, latente, desconcertante,
Combinación persistente de la poética,
Matices melodiosos en las palabras nocturnas del campo,
Del silencio infinito,
Como las alas azuladas de la guirmalda,
Con la perpetuidad del viaje incesante, consagratorio,
En la misma capacidad de depurarnos de los sofismas burgueses
Anacrónicos en su estética deformadora de conciencias.
Este es el instante preciso para quebrar(nos) las paredes.


MCD12/03/2014

01 febrero 2014

Eloy Alfaro y el despertar popular



                                  Eloy Alfaro y el despertar popular       

Miguel Cantos Díaz

Los hechos que ocurrieron el 28 de enero de 1912 con el asesinato de Alfaro y sus tenientes, no impidieron que suideario y proyección histórica,continúe en las luchas y reivindicaciones del pueblo ecuatoriano. El alfarismo, ala radical del liberalismo, sabía que la revolución tal como lo dice José Peralta: “si no se redime al indio, no podrá ser terminada” comienza a debatir sobre la necesidad de luchar por un cambio en la tenencia de la tierra. Posterior a 1912, hay una sucesión de gobiernos plutocráticos, con unacomposición de clase concertadaentre la burguesía guayaquileña y los sectores terratenientes de la sierra, cuyas fuerzas, que apoyan estos gobiernos, fueron quienes organizaron la masacre de El Ejido.
Leonidas Plaza, vinculado a sectores gamonales de la sierra,o, Baquerizo Moreno, José Luis Tamayo yGonzalo Córdova, fueron presidentes impuestos por la banca, mediante fraude electoral y negociaciones comerciales, que una vez en el poder, explotaron cada vez al pueblo, creando una tiranía agrícola quedoblegó toda aspiración popular de crear una verdadera democracia.
Pero el pueblo, como una marejada, se levanta en medio de la angustia y la explotación, como una masa colérica, rebelde, implacable, insurgente; los indígenas y la clase obrera vanguardizan la lucha durante décadas. Entre 1913 y 1916, desde Esmeraldas, se organizó un movimiento revolucionario de grandes proporciones, dirigido por Carlos Concha Torres, viejo alfarista radical, que con machete en mano, movilizó a las montoneras para luchar contra la tiranía Placista. Consecutivamente las sublevaciones en varias partes del país se intensifican: en 1913 los comuneros de Chillanes en la provincia de Bolívar;  en 1914, el levantamiento indígena por la entrega de las tierras de las haciendas Quinua Corral y Espino; los levantamientos indígenas de 1916 en San Felipe del Cantón Latacunga que terminó con la masacre de una veintena de indígenas; la sublevación indígena de 1920, en  la provincia del Azuay, en varias comunidades como Quingeo, Sitcay, Sinicay, entre otras, quienes intenta tomarse la ciudad de Cuenca siendo posteriormente masacrados; los levantamiento indígenas de 1923, en Sinincay, en Pichuibuela, en Urcuquí y en Leito, siendo esta última, una de las más cruentas matanzas, tal como lo cita Oswaldo Albornoz a Efrén Reyes, en su obra “Del Crimen del Ejido a la Revolución de 1925”.
Pedro Saad Niyaim, en uno de sus primeros trabajos denominado “El Ecuador y la Guerra” en 1943, señalaba que “Nuevamente el pueblo marcha detrás de un jefe que ha vivido con él, que es la expresión humana de sus anhelos y de sus ideales. Nuevamente, marchan los hombres de Guayaquil, los campesinos de la costa, los indios con sus coroneles y generales, marchan esta vez tras Alfaro, hacia la revolución liberal, creyendo encontrar en ella la liberación definitiva, la liberación que pudo haber venido y no vino, porque otra vez el encomendero emboscado en los riscos andinos y en los bosques tropicales, apoderándose de la revolución, detiene su marcha, la desvía, y deja para nosotros la gran tarea histórica de continuar esa revolución y de llevarla hasta el fin”.
La revolución liberal traería consigo una influencia ideológica determinante en el naciente movimiento obrero, una parte de sus cuadros políticos formaban parte de algunas sociedades gremiales de trabajadores, como colaboradores o miembros de la misma. De igual forma para el triunfo de la revolución en 1895, Alfaro recibe el sustento político no de la burguesía comercial, sino de los trabajadores de la costa, quienes lo imponen como Jefe Supremo y quienes mantienen una movilización constante y revolucionaria, a tal punto que el Viejo Luchador fomentaría su organizacióndurante sus años en el poder.
Luego de la hoguera bárbara, la naciente clase obrera ve que la revolución ha sido truncada, es una época de confusiones ideológicas, de titubeos con el anarquismo, de fuertes luchas a nivel nacional, la clase obrera busca un camino para avanzar, y no es hasta el 15 de noviembre de 1922, el primer baño de sangre del proletariado ecuatoriano, en que comprenden su papel histórico y que el único camino es el Socialismo.
Durante estos años el creciente movimiento obrero viene luchando incansablemente por mejores condiciones de vida, tal es el caso del movimiento de la Sociedad de Carpinteros de Guayaquil y la sociedad Hijos del Vulcano, quienes pelean por implantar las ocho horas de trabajo en 1913, la cual en 1916 sería implementada legalmente; en 1917 en Quito, la huelga de los operarios de sastrerías por la elevación de salarios; en 1918 la huelga de los mineros de Zaruma por el alza de los salarios; o, la huelga de los obreros de las minas de Portovelo en 1919, quienes exigen el cumplimiento de la jornada de ocho horas.
Ese descontento popular influenció también en las filas del ejército, que en 1925, jóvenes  oficiales provenientes de una liga secreta con ideas cercanas al socialismo,  provocan un golpe militar, tomándose el poder del Estado y creando las condiciones para impulsar leyes a favor de los trabajadores, como la Ley de trabajo de mujeres y menores y de protección a la maternidad, la Ley de contrato Individual de trabajo o la Ley de duración máxima de la jornada de trabajo y descanso semanal. A pesar de estos avances y reformas  sociales, este intento de revolución es detenido por sectores derivados de la banca y aristocracia serrana que se incrustan en el poder y provocansu retroceso.
En tales circunstancias que vive el país, nace en 1926 el Partido Socialista Ecuatoriano, que en 1931 se denominaría Partido Comunista del Ecuador, siendo esta la primera vanguardia de la clase obrera con una plena conciencia de transformación, muchos de ellosprovendrían de las viejas huestes alfaristas, que influenciados del marxismo y con el compromiso de cambio que propugnara Alfaro, optaronpor una vía más radical.
A pesar que en el transcurso de los años el partido liberal entró en un contubernio político con sus antiguos enemigos los conservadores, y toda una sucesión de presidentes liberales, el pensamiento de Alfaro se iba quedando para la postergación, el liberalismo dejó de reivindicarlo. No fue sino de la investigación de Elías Muñoz Vicuña, joven historiador comunista, miembro de la dirección del PCE, quien decide recuperar la memoria del viejo luchador, publicando en 1955 “Obras escogidas de Eloy Alfaro”, constituyéndose un fuerte empeño por recuperar no solo su figura sino el legado de lucha para de forjar una verdadera patria. Han transcurrido ya casi medio siglo desde la muerte de Alfaro, y el despertar popular se ha intensificado, este texto es solo una breve descripción de esa lucha, lo que vendría después aún está por contar.

08 enero 2014

Nocturnal

Bajo el paraguas de la lluvia anochecida,
señal incierta de los sonetos frescos de Guayaquil,
es evidente desde la singularidad de tus pestañas,
como creación explosiva de escarchas,
volcada con la desnudez de los libros,
sin la frecuencia lectora de aquellas tardes,
ebrias en narrativas y memoria,
con la mirada al cielo como abeja recostada en las flores,
provista en los párrafos de la obra de Jorgenrique Adoum,
empapada en la comprensión de las reivindicaciones,
abonada por mis voces con sabor a vino,
codificado en los manuscritos labrado en la tierra,
criptograma endecasílabo murmurado como poema,
guardado en la clandestinidad de la confesión,
adormecido en el silencio, por la dispersión del encuentro,
leyendo poemas mientras soy alumbrado por la lluvia,
como testimonio surcado entre la madera,
de la ventana donde el árbol ya no está.