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GESTIÓN CULTURAL PROVINCIAL

Para relanzar la política cultural de la CCE establecemos tres elementos: la participación ciudadana y popular, el consumo cultural y la creación de cultura.

SOBERANÍA CULTURAL

Políticas institucionales que consoliden la identidad, las tradiciones culturales en igualdad y diversidad impulsando la despatriarcalización de la cultura.

ECONOMÍA CULTURAL–CULTURA PRODUCTIVA

Crear políticas de co-gestión institucional entre artistas, creadores y GAD´s para consolidar bases de una economía cultural provincial sustentable.

LA HISTORIA COMO MOTOR DE TRANSFORMACIÓN CULTURAL

Impulsar proyectos de investigación y publicación sobre la recuperación de la memoria histórica y cultural a través de la sección de Historia de la CCE.

24 octubre 2016

El Guayaquil de hoy inspiró a César Augusto Montalvo, Carlos Castro y Miguel Cantos


El Guayaquil de hoy inspiró a César Augusto Montalvo, Carlos Castro y Miguel Cantos



A través de sus obras, tres artistas guayaquileños compartieron con EL UNIVERSO sus visiones de esta ciudad, que este mes recuerda 196 años de la independencia. Dos plumillas y un óleo sobre lienzo formaron parte del artículo titulado ‘Guayaquil en la mirada de tres artistas’, publicado el pasado domingo 9 de octubre.
César Augusto Montalvo, quien también es cantante y escultor, realizó la obra denominada Rincón turístico. En esta pieza, desarrollada bajo la técnica de óleo sobre lienzo, el artista retrató al famoso monumento del papagayo.
La escultura, que está cubierta con cerca de 70 mil pedazos de cerámica de diferentes colores elaborados a mano y que fue construida por Juan Sánchez, está ubicada en la décima etapa de la Alborada (av. Felipe Pezo Camposano).
La plumilla Barrio Las Peñas fue hecha por Carlos Castro Molestina. El artista, quien firma todas sus obras como Cedú, se inspiró en los rincones de este populoso sector, ícono del centro de Guayaquil.
Castro es también arquitecto, de allí su afición a plasmar en cartulina las edificaciones. “Una tarde, visitando el cerro Santa Ana y deleitándome con su paisaje, me fue imposible detener mi pluma para plasmar su belleza en un dibujo”, indicó el artista durante una entrevista con este Diario.
Otro de los trabajos que se presentaron en el artículo del 9 de octubre fue la del pintor Miguel Cantos Díaz. El también escritor y documentalista plasmó en una plumilla la obra titulada Castillo de Espronceda.
Este edificio está en el Barrio del Astillero (sur de Guayaquil), lugar en el que –según historiadores– se construían las grandes embarcaciones pesqueras, y fue allí también donde surgieron los equipos de fútbol más emblemáticos de la ciudad, Emelec y Barcelona.
Estas obras fueron cedidas por sus creadores a este Diario y desde hoy hasta el miércoles son parte de un concurso que se hará a través del Facebook de EL UNIVERSO.
Cada día, en esa red social, se hará una pregunta relacionada con el artículo de hoy. Quienes respondan correctamente ingresarán a una lista de participantes y entre ellos se sortearán las obras. (I)

24 agosto 2016

La renovación del marxismo o como la socialdemocracia se disfraza de revolucionaria

Miguel Cantos Díaz
La manipulación ideológica ha sido el componente esencial para desviar el papel fundamental de la lucha hacia la construcción del Socialismo en el continente latinoamericano. Y es que la academia envuelta en aires “post” y “neo” modernistas, acrecienta su enfrentamiento con el marxismo leninismo e invoca a sus intelectuales inorgánicos a plantearnos una renovación del marxismo, una vía “democrática” al Socialismo, desvirtuando el papel que la lucha de clases y la toma del poder por la clase obrera cimenta las condiciones necesarias para un proceso revolucionario.
Y es así como la socialdemocracia, que no tiene intenciones de radicalizar estos procesos progresistas, invita a sus intelectuales como Martha Harnecker o Heinz Dieterich, para confundir los sectores políticos y estudiantiles, presentando argumentos liquidacionistas sobre la experiencia del Socialismo en el siglo XX y sus propuestas revisionistas sobre una alternativa y una renovación de las izquierdas; alejadas del papel fundamental de los partidos revolucionarios y comunistas y apegada al desenfreno del voluntarismo de las organizaciones sociales y las ong´s de izquierda, nacidas al calor de un instante de convulsión social, como plataforma final en la construcción del poder popular, pero sin direccionamiento ni resultado a largo plazo y buscando un alejamiento con el proyecto político de la clase obrera.
Aquellas recetas de cómo hacer la revolución, han tratado de martillar en la conciencia de los revolucionarios y revolucionarias para desviar su lucha contra el capitalismo y el imperialismo, y nos quieren imponer un programa socialdemócrata antes que impulsar un proyecto que radicalice las condiciones de lucha existente en el continente. De ahí el duro golpe desde las esferas intelectuales para despotricar contra el comunismo y desde los sectores políticos para golpear, dividir, y manipular a la clase obrera y los sectores campesinos.

Son estos mismos sectores que en su algarabía de posicionarse en el poder, pactan con la burguesía, acaparan la atención de sectores descompuestos que fueron parte de la otrora izquierda y se han alineado para atacar y destruir al Partido Comunista del Ecuador, tratando de dividirla, de crear una amorfa organización paralela; son estos sectores que muy poco hablan de fortalecer el papel político de los campesinos de las costa y de la sierra, de los estudiantes secundarios, de los universitarios, de los artistas. Son aquellos sectores oportunistas que se envuelven dentro de los cocteles académicos para hablarnos y engañarnos sobre un nuevo marxismo y así detener la lucha de las masas, de los sectores sociales, para que sus mecenas hagan creer que la única lucha que se tiene que dar debe de ser desde el campo electoral y no desde la lucha de clases. Son estos sectores “revolucionarios” que solo intentan crearle una máscara al capitalismo y defender los intereses imperialistas. De ahí que el Ecuador está en momento de definiciones políticas; o este proceso avanza a su radicalización y a crear las condiciones existentes hacia el Socialismo o el proyecto político involuciona y retrocede hasta ser cooptado por la burguesía.  

23 febrero 2016

Luchar por una Ley de Culturas de carácter revolucionario y popular, es nuestra consigna

Ante el anuncio del presidente Correa sobre el debate de un nuevo Plan Nacional de Cultura, en el marco de la  Feria Internacional del Libro en Quito, los artistas y promotores culturales hemos  venido discutiendo desde hace más de cinco años, en varias propuestas para fortalecer el proyecto de ley; frente a esto, los artistas, promotores, gestores culturales y la población en general   tenemos que clarificar los roles del Estado, el de la instituciones públicas y privadas en los espacios de desarrollo cultural, además del rol esencial de la población para la construcción de verdaderas propuestas que democraticen el acceso, la promoción, el incentivo y la difusión de la cultura.  Pero frente a esto debemos de estar claro que una Ley Orgánica de Culturas, puede crear un nuevo marco jurídico pero también es el puntal del desarrollo cultural en nuestro  país, para lo cual, se tiene que plantear un mayor debate en los análisis y modificaciones ante las leyes, que frente a las circunstancias actuales, son leyes caducas.

Vale recordar  que la Ley de Culturas tenía que ser aprobada  hasta octubre  del 2009, según lo dispuesto en la segunda disposición transitoria de la Constitución de Montecristi, aprobada en el 2008, y la cual de acuerdo al trámite ejecutado por la Asamblea Nacional, terminó en un informe para segundo debate en el 2010, concluyendo hasta la actualidad en el estancamiento a pesar del Informe de Mayoría para Segundo Debate del Proyecto de Ley Orgánica de Culturas propuesto en junio de 2014 dado por la Comisión de Educación, Cultura, Ciencia y Tecnología como un alcance a los informes para su debate, pero el cual no recoge realmente los debates populares que las   organizaciones culturales del país, han venido organizando.

Uno de aquellos puntos de discusión es sobre el papel de la Casa de Cultura Ecuatoriana, su  papel   de organismo rector, en contraposición al del Ministerio de Cultura u otros entes gubernamentales que generan políticas culturales. No es posible que existan dobles funciones,  directrices culturales diferentes desde los diversos entes del Estado en materia de cultura y que hasta la fecha se no haya logrado articular. Es claro que el actual Sistema Nacional de Cultura mantiene falencias en desarrollar efectivas políticas culturales amplias, que incentiven la creación artística, el fomento;  la incidencia del papel de la cultura entre la población ecuatoriana,  sin que esto caiga en una monopolización del quehacer artístico, o la promoción  de determinados entes u organismo culturales privados, estatales o desde una óptica independiente de acuerdo a su sentido de clase, o su composición económica, y que caiga en la desvinculación de la población en una verdadera cultura de carácter popular y revolucionaria.


Los y las artistas junto con la población hemos venimos exigiendo y formulando propuestas que incentiven la creación de salas y espacios públicos culturales, el incentivo entre los nuevos artistas, y elencos artísticos de carácter estatal, estamos planteando mecanismos de acceso democrático a la vida cultural desde los establecimientos de educación secundaria y universitaria, vinculando el quehacer cotidiano de los barrios y comunidades en entornos culturales que sustenten y defiendan la recuperación de la tradición, de la memoria histórica, la identidad y las costumbres  de nuestros pueblos, sin caer en el juego de la mercantilización  y el colonialismo  cultural.