Hipocresía mediática

Entre tanta lujuria verbal, el debate sobre el proyecto de ley de Comunicación sigue latente entre cuestionamientos y propuestas desde diversos sectores (en especial las empresas periodísticas o de información). Tanta lujuria nos provoca que hasta los medios de comunicación escritos, casi todos, se pusieron de acuerdo y decidieron publicar el 10 de diciembre en sus portadas y páginas a grandes titulares con ocasión al aniversario de la Declaración Universal de los Derechos Humanos todos los artículos de dicha declaración, en especial y a grandes líneas los artículos 17, 18, y 19 que hablar sobre el derecho a la libertad de propiedad, de pensamiento, de conciencia, de religión, de libertad de opinión y de expresión.

No es de asombro, por supuesto, que ante tanto cuestionamiento que sufren los medios por parte de los ciudadanos, estos también tomen posturas y desde sus maquinarias ideológicas intenten provocar un fuerte pánico a la ciudadanía e intentando demostrar que son victimas mortales de una supuesta dictadura gobiernista que pretenden callarlos ante su "valiente heroísmo" de informar al país todo que sucede y está por suceder.

Desde las esferas del poder mediático quieren crear un miedo colectivo con el proyecto de ley de Comunicación, se oponen a todo y en especial a la profesionalización de los comunicadores. Y es que la razón de tanta sazón y comezón de los medios está en que el proyecto de ley acentúa que quienes dirijan los medios deberán ser Comunicadores Sociales o Periodistas titulados. Pero en realidad son pocos los profesionales en la comunicación ejercen estos cargos, hay de todo en las direcciones de los grandes y pequeños medios escritos, televisivos y radiales. Por las direcciones editoriales se asoman arquitectos, economistas, doctores, ingenieros, profesores y hasta bachilleres. Y no todos los redactores, entrevistadores, fotógrafos, locutores, editores, etc; han pasado por una facultad de comunicación. Según diario El Telégrafo, en la ciudad de Guayaquil solo en las facultades de Comunicación de las universidades Estatal, Laica y Católica, egresa anualmente un promedio de 450 periodistas profesionales. Ante esta situación, existen realmente plazas laborales en los medios de comunicación? Los medios están al tanto de estos y tiene medidas justas y democráticas que permitan el ingreso laboral de profesionales de la comunicación? Son dudas y preguntas en las que aún no recibo respuesta, más aún, cuando las plazas laborales en las empresas de información y comulación están copadas por personas vinculadas académicamente en otras áreas.

Los medios nos hablan del respecto a los derechos humanos, pero callan ante tanta explotación laboral y las condiciones de precariedad en que trabajan los comunicadores. En sabido, que en varias radios y revistas de este país los periodistas ganan un suelo en base a cuantas publicidades puedan conseguir, es decir, tienen doble función laboral: trabajan como periodistas pero también como agentes publicitarios. Y su sueldo y permanencia laboral solo depende a cuanta publicidad logren conseguir, o sino, con la simpleza del empleador, se van…eso es todo.

La indignación es fulminante…prefiero tomar un descanso, calmarme y luego continuar escribiendo. Continuaremos después.

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