Junto a la brisa que la ría nos trae

Porque tus besos
Son la celeridad de la mañana
Que transcurre glorificada bajo las palmeras

Te veo escrita en la cima de mi pecho
Con ese calor costeño
Que te recorre la piel acaramelada

Envuelta en jugo de caña y manjar
Con la pureza de tus ojos de fuego
Emerjo desde la brisa de tus cabellos

Con ese aroma del café que te envuelve
Cuando te despierto
Mi piel submarina se desploma
sobre tus brasas llenas de lirios
Resplandeciendo en libertad como gaviotas triunfantes
Sobre los atardeceres.

Y caminamos por las noches
junto a la brisa que la ría nos trae
Que las calles nos acompañan
Y que mis manos junto a las tuyas te cobijan
Para tenerte sobre el acecho de mis párpados dorados

En la interminable sonoridad que tu boca trae.

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